Todos tenemos un pasado, todos tenemos fotos que preferimos no volver a ver, generalmente son recuerdos que nos mueven a la risa, por lo ridículo de nuestro aspecto, nuestra conducta o, quizás, porque estamos en las fotos con personas con las que no queremos volver a relacionarnos, por el motivo que sea.

Ana Frank en distintas fases de su vida

Lo que ya no resulta tan normal es que tengamos a nuestras espaldas un pasado en el que figuren crímenes contra la humanidad. Ya escribí con anterioridad en este blog acerca de los fantasmas que guarda en el armario la República Federal de Alemania, lógicos por otra parte. El cambio de actitudes con el sobrevenimiento de la Guerra Fría hizo que los aliados, especialmente los EE.UU. recurriesen al reclutamiento de los antiguos enemigos, es decir, militares , SS y agentes de la Gestapo para combatir a un enemigo que éstos conocía muy bien: los soviéticos.

No resulta, pues, sorprendente encontrarnos con noticias como la que incluyo más abajo: El policía nazi que arrestó a Ana Frank fue luego espía para la RFA. Y es que todos tenemos un pasado

“¿Criminal y decente?” Artículo completo en el diario El País