Increibles aventuras fuera del IES


Bialystok bajo la lluvia

Es cierto, un  grado centígrado de temperatura y humedad relativa del 97%  no es el clima ideal, pero un 16 de octubre a 26 grados tampoco lo es. Echo de menos pasear abrigado bajo la lluvia.

Un mural en Varsovia

Una casa de madera en Bialystok

Una casa de madera en Bialystok

El cielo de Varsovia al atardecer

Un plano en relieve de Stare Miasto, Varsovia

La sirena, el símbolo de Varsovia

Our Comenius partners

 

Al fin se acaba, bueno, al menos la estancia en Bialystok. Aun nos queda un largo regreso a casa: Varsovia-Zurich-Madrid-Cádiz, la parte final conduciendo hasta casa desde Madrid.

Estación de ferrocarril de Bialystok. Punto de partida de nuestro regreso a casa

Han sido cuatro días agotadores, quizás pueda parecer contradictorio con lo que he dicho en entradas anteriores, pero, ciertamente, no se descansa igual que en casa, te enfadas con la informalidad de tus socios europeos, con su ineficacia y piensas que tú lo habrías hecho de otra manera. Este Comenius parecía inacabable. Al mismo tiempo ya piensas en regresar a casa, al trabajo diario en el aula y, todo ello sin dejar de reflexionar sobre lo que has visto: un sistema educativo muy diferente al de donde tú procedes, donde los profesores son contratados después de haber respondido a anuncios en prensa, donde los sueldos los profesores están muy por debajo de los españoles; por malo que sea tu centro educativo en España siempre estrá mucho mejor que este que hemos visitado en  Bialystok.

Un pasillo en la Zespol Szkol nr 17, de Bialystok

Un pasillo en la Zespol Szkol nr 17, de Bialystok

Un aula de esta escuela polaca

 Y, sin embargo, todos están entregado a su trabajo, con mucha dignidad, a pesar de los ataques, tropelías y decisiones dignas de sátrapas de los políticos (los suyos y los nuestros), jaleadas por los paniaguados de la prensa más reaccionaria. Nuestra visita se llevó a cabo en el Día Nacional de la Educación, la manera bastante diferente a la nuestra de cómo en Polonia se entiende un Homenaje al Maestro.

Echaremos de menos a nuestros nuevos amigos de Polonia, Turquía, Rumanía, Croacia y Alemania. ¡Hasta marzo de 2012 en Jerez!

Seguiremos informando

 

Plaza del Mercado, Stare Miasto, Varsovia, 13/X/2011

Sorprende llegar a una estación de tren y no oír ruidos, gritos, ni nada semejante. No, no era un pueblo, era la Estación Central de Varsovia; sin embargo, aun sorprende más oír esta frase en un claro y meridiano español: “estoy harta de oír a españoles”. No, no fue pronunciada por ningún extranjero rencoroso, sino por una señora española, sentada cerca de quien escribe esto, en una terraza de Stare Miasto, en Varsovia.

Hasta ese momento no había oído yo a nadie hablando en español en toda Varsovia y a lo largo de las casi diez horas que pasamos allá no oí a más de diez personas, aparte de a mis dos compañeros. Fue un día de lo más completo, en el que casi no paramos de caminar y en el que nos sorprendimos cada paso que dimos en este bellísima ciudad vieja de Varsovia.

Vista aérea de Stare Miasto

El día no podía concluir sin la actividad que teníamos planteada, que noera otra más que acudir al Instituto Cervantes de Varsovia, donde mi compañero Kiko tenía que contar un cuento a los alumnos del nivel superior de aprendizaje del español. Nos sorprendió la magnitud del centro de enseñanza en cuestión y, ciertamente, fue un motivo de orgullo patrio, al menos en lo cultural.

El tren de Varsovia intercity PKP

Al final llegamos a la carrera a la Estación Central donde debíamos tomar el tren de regreso a Bialystok, una antigualla que saldría, definitivamente, con una hora de retraso. Mucho tiene que cambiar en este aspecto para la Eurocopa de 2012.

Seguiremos informando.

Panorámica desde nuestro meeting room en Bialystok

Espero que no ocurra en todos, pero este Comenius partnership está sufriendo un ataque de locura otomana. A esta reunión en Polonia han venido ¡ocho! 8 turcos, de los que siete sólo hablan turco y el único angloparlante es un tipo que sólo susurra, con lo cual nos perdemos todo lo que dice, con el agravente de ser él, además, el coordinador de todo este montaje.

Sólo se oye él mismo. Mientras tanto sus compañeros se levantan uno tras otro a hacerse fotos mientras los demás tratamos de llegar a algún punto en común, a veces no se trata de fotos, simplemente se hablan de una parte a otra de la sala a voz en grito interrumpiéndolo todo. De repente el director de la escuela turca le dice a una de las dos profesoras que forman parte de su grupo que le traiga un té… ¡y ella se lo trae!

Locura otomana I

Locura otomana II

Locura otomana III

Locura otomana IV

Nuestro inefable coordinador

El golpe de efecto definitivo llega cuando el coordinador interrumpe la explicación de cualquiera de nosotros para efectuar una traducción al turco, ¡genial! lo mejor para hacer operativas las reuniones. O sencillamente le viene a la cabeza una idea que no tiene nada que ver con lo que se está discutiendo, nos manda a callar y suelta su parrafada inaudible.

Pudiera parecer que les tengo fobia; no es cierto, soy un admirador de su cultura y de muchas de sus tradiciones. Me parece un país muy interesante que aun tiene mucho que decir en el contexto internacional, pero creo que nos han mandado a una pandilla de impresentables. ¡Por menos de esto fuimos a Lepanto en 1571!

La Battaglia di Lepanto, Paolo Veronese

Seguiremos informando.

Panorámica de la sala de reuniones en Bialystok

 Hoy, al fin, he entendido por qué la UE no funciona. Hoy he visto cómo es imposible poner de acuerdo a representantes de seis países de Europa (un grupo procedía de Turquía, aunque dicho sea de paso no es la razón de nuestra ineficacia como grupo).

Amanecía un día estupendo en este remoto lugar de Europa. Desde mi habitación la mañana prometía ser espectacular, no obstante, muy pronto, nada más presentarnos y colgarnos las chapas identificativas comenzó a ponerse gris la mañana.

El cielo de Bialystok a las 7:45 del 11/X/2011

No creo en los presagios, pero aquel gris de la mañana, realmente no presagiaba nada bueno. Poco después empezaba a llover. La reunión fue un reflejo de lo que son las reuniones de nuestros políticos en Bruselas; en cierto modo parecía el clásico chiste: “Estaban un turco, un croata, un alemán, un rumano, un polaco y un español en una sala de reuniones…” Y entre todos ellos parieron un desacuerdo. Por otra parte, fue un reflejo de la proverbial ineficacia europea: tres horas en las que no se decidió nada, ni nuevo ni útil (estas tres horas le parecieron excesivas a nuestra anfitriona polaca, a pesar de una parada de media hora para tomar café y de otra para un almuerzo de más de una hora).

Palacio Branicki, Bialystok, martes 11/X/2011, 15:00

Lo único claro es que los próximos anfitriones somos los españoles. Habrá que currárselo y demostrar que aquí somos organizados y eficaces… Cuando queremos.

Seguiremos informando

Empiezo pidiendo disculpas por haber abandonado este blog durante tantas semanas, pero al no tener contacto con mis bachilleratos me he vuelto un poco indolente. A cambio voy a narrar durante unos días aventuras en primera persona.

La última etapa de nuestro trayecto: Varsovia-Bialystok

Me he largado de Comenius, voy con dos compañeros de mi actual IES a un meeting en la frontera Noreste de Europa, en Bialystok, Polonia a unas decenas de kilómetros de Bielorrusia, la última dictadura europea; nos vamos a reunir con compañeros procedentes de Alemania, Croacia, Polonia, Rumanía y Turquía.

Palacio de la Cultura, en Varsovia. Lunes 10/X/2011, 18:00

Nuestro viaje empezó a las 23:00 del domingo 9 de ocutbre, después de seis horas de coche hasta Madrid, un vuelo a Frankfurt, otro más desde allá a Varsovia y cuatro horas más de autobús llegamos (¡por fin!) a Bialystok, en total han sido 22 horas de viaje (hubiésemos tardado menos en llegar a un destino en la costa Este de América).

Mapa de la Gran Llanura europea

Una cosa sí me ha quedado clara: la magnitud de la Gran Llanura europea, ese inmenso espacio llano que atraviesa el Norte de Europa desde el Mar del Norte hasta los Urales…. ¡sin una maldita cuesta en todo ese camino! creo que ahora la puedo describir con todo detalle a mis alumnos.

Seguiremos informando.

Erica Andevalensis

Se trata de un brezo endémico y en peligro de extinción que crece en un hábitat hostil para la gran mayoría de las especies vegetales: la cuenca minera en torno al Río Tinto, Huelva.

Lo he elegido como un símbolo; el símbolo de un territorio hostil. hostil por su propia naturaleza, hostil por las brutales transformaciones provocadas por el hombre…. Y, sin embargo, donde casi ninguna planta puede crecer, brota la erica andevalensis, con su bella flor malva, aportando un tono diferente en una tierra predominantemente roja.

La "brutal" humanización de un paisaje

Ya es conocida mi proverbial habilidad para montar actividades extra escolares y que éstas coincidan con días especialmente lluviosos; aunque, teniendo en cuenta el invierno que estamos teniendo este año en esta parte de Andalucía, resultaba prácticamente imposible elegir un día en el que no nos lloviese.

Sin miedo a que, como diría Astérix, se nos cayese el cielo sobre nuestras cabezas, nos fuimos el pasado día 5 de marzo a visitar el Parque minero de Río Tinto. Formábamos un grupo bastante heterogéneo, además de un servidor y de D. Alfonso Galera, profesor de Biología en el IES Cornelio Balbo, en el grupo se mezclaban alumnos de 1º y 2º curso de bachillerato y algunos alumnos de 4º de ESO; unos con unos intereses centrados en lo puramente científico, otros, como yo mismo y los alumnos de 1º de bachillerato con un interés centrado en los aspectos históricos de la minería.

Sinceramente, lo que más me atraía de la visita era la perspectiva de poder ver el Río Tinto, el río sin vida (salvo los extremófilos, que diría Juan Pérez Mercader). Un espacio natural del que había oído hablar tanto: de su hostilidad para la vida, de sus condiciones naturales que lo convertían en un lugar ideal para el estudio (por comparación) de las posibilidades de vida en Marte… lo cierto es que tenía enormes ganas de conocerlo.

El río Tinto

Fue una mañana agradable en la que en primer lugar acudimos a la Mina de Peña de Hierro, al final de un túnel, al que se llegaba tras atravesar unas instalaciones mineras abandonadas, a las que el óxido de hierro daban un aspecto de buque abandonado y oxidado.

La mina de Peña de Hierro

El siguiente paso fue dar una vuelta en el tren  minero atravesando espacios ahora arbolados gracias a la repoblación efectuada por la propia Rio Tinto Mining Company, pero discurriendo también por espacios completamente transformados y alterados por una actividad minera de varios milenios de antigüedad.

El tren minero. Vistas a lo largo de su recorrido

Nuestra estancia concluiría, después del almuerzo, con la visita al Museo Minero, donde pudimos ver la recreación de una mina romana y las inhumanas condiciones de vida y trabajo en ella. Como en las minas de Bolivia hoy día, el trabajo infantil era omnipresente en las minas romanas de Río Tinto.

Reproducción de una mina romana en el Museo Minero

No creo que la visita defraudase a nadie de los que acudimos, al menos esa es la conclusión que extraje de las conversaciones que mantuve con algunos de los chicos y chicas que acudieron a la excursión. Espero poder repetir en el futuro otras experiencias como esta. Especialmente cuando la primavera esté más avanzada y la erica andevalensis haya florecido en toda su plenitud.

Cartel de Invictus

Esta semana salimos del IES, esta semana vamos al cine. Veremos Invictus, la última película de Clint Eastwood, basada en el libro de John Carlin El factor humano. La película recoge uno de los momentos más delicados en la carrera polítca de Nelson Mandela y uno de los momentos más brillantes en la historia de la República de Sudáfrica. En 1994, Nelson Mandela, elegido democráticamente Presidente de Sudáfrica se enfrentaba a una situación bastante compleja: la situación del país es tensa, la democracia es frágil y hay una elevada posibilidad de terrorismo de extrema derecha. Un año después, llega la Copa del Mundo de rugby, que simboliza la división. El equipo de los Springboks (la selección nacional de Sudáfrica) viene a ser el símbolo del odio y de la opresión de los blancos a los negros. Mandela vió una oportunidad gloriosa de unificar al país. Creía que el deporte tiene la capacidad de mover el mundo de una manera que no es factible para la política… Y ya no cuento más, el resto a verlo en el cine.

Por cierto, el título hace alusión a uno de los poemas preferidos de Mandela, escrito por William Ernest Henley, en 1875:

Más allá de la noche que me cubre

negra como el abismo insondable,

doy gracias a los dioses que pudieran existir

por mi alma invicta.

En las azarosas garras de las circunstancias

nunca me he lamentado ni he pestañeado.

Sometido a los golpes del destino

mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas

donde yace el Horror de la Sombra,

la amenaza de los años

me encuentra, y me econtrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,

cuán cargada de castigos la sentencia,

soy el amo de mi destino:

soy el capitán de mi alma.

Yo soy un modesto aficionado al rugby y recuerdo haber visto la mayor parte de los partidos pr TV, también recuerdo esa final muy nitidamente,  mis simpatías estaban con los All Blacks, la selección nacional de  Nueva Zelanda, en ese equipo jugaba uno de mis jugadores favoritos de todos  los tiempos: Jonah Lomu; sin embargo, el final me sobrecogió, fue algo extraordinario ver a Mandela entregar el trofeo de campeones a esos afrikaners que en una ocasión diferente hubiesen acabado con él.

Dejo aquí un vídeo con los mejores momentos de ese final.

Panorama desde la torre

Lo de “sumergidos” es casi literal, ya que, mi “superpoder” de profesor es la gran habilidad que tengo para programar actividades fuera del Instituto en días que termina cayendo “la mundial”.

El pasado día 26 de noviembre tuvimos nuestra “habitual” clase fuera del Instituto, la excusa, en este caso, fue la visita a la Exposición “Ciudadanos 1808-1869. El nacimiento de la política en España” que se puede visitar en el Museo de Cádiz hasta el próximo día 17 de enero de 2010.

La exposición es estupenda por cuanto que nos sirvió de repaso y ampliación de los contenidos de los primeros temas que hemos dado este curso e Historia de España de 2º curso de bachillerato. Desde ejemplares de la Constitución de 1812 a retratos de algunos de lo personajes más importantes de ese período: Espartero, Mendizábal, Martínez de la Rosa…

Entre otras piezas podemos ver, también, una réplica de la bandera que causó la detención y ejecución de Mariana de Pineda. La exposición incluye en su espacio central una réplica del ambiente de un café del ochocientos, esos lugares donde se forjaron buena parte de las ideas y de los movimientos políticos españoles de ese convulso siglo XIX.

Imprenta como las usadas a principios del XIX

Algunas manos y grabados de los expuestos en el Museo de Cádiz

Como en todas nuestras salidas, aquella mañana no podía faltar el desayuno-tertulia de siempre, donde se aclaran algunas ideas y que sustituye a esas tutorías que ya no podemos tener. Este años no son mi tutoría pero lo vínculos no se rompen de la noche a la mañana. El desayuno sirvió, además como espera necesaria (a causa de la lluvia) para poder realizar el resto de visitas de esa mañana: la Torre Tavira y el Casino Gaditano.

La Torre Tavira era el pnto más elevado de la ciudad en el siglo XIX, el lugar en el que se emplazaba el Vigía del Puerto de Cádiz (que, como hoy día, abarcaba toda la bahía). Desde ese lugar se controlaban todos los buques que accedían a ella y en aquel lugar se imprimía, con las informaciones del Vigía, el Diario Marítimo de Cádiz, el periódico especializado que leían todos los comerciantes gaditanos. Ese vigía se convirtió,durante los años 1809 a 1812 en una especie de corresponsal de guerra, ya que desde su privilegiada posición pudo observar con detalle los movimientos de las tropas francesa en torno a la bahía de Cádiz.

A pesar del mal tiempo (como podéis constatar por la foto con la que se abre el post), Fanny, nuestra alumna sueca, se negaba a abandonar la Torre. Cosa que debíamos hacer si queríamos llegar a tiempo a la última etapa de nuestro día: el Casino Gaditano.

No es la Alhambra, es el patio interior del Casino Gaditano

En este lugar se encuentra el Centro de Estudios Constitucionales, con una completísima colección de los Diarios de Sesiones de Cortes y ejemplares de todas las Constituciones españolas. Además cuenta con una estupenda colección de prensa del siglo XIX e inicios del siglo XX, muy útil para conocer aspectos muy diversos de nuestro pasado, desde la vida cotidiana de Cádiz a la moda de las españolas y los españoles en esos años. por cierto, que el autor de todas las fotos de este post, Marcos Pastrana Lorenzo, descubrió una esquela de un antepasado suyo en un Diario de Cádiz de 1912.

DEscanse en paz

Y así, después de sumergiros literal (y casi físicamente) en el Cádiz decimonónico, concluimos nuestro día de clase fuera del Instituto viendo un falso encierro en una falsa Pamplona con mozos de lo más gaditano y todo gracias a Don Tom Cruise y a Doña Cameron Díaz.

Hasta otra

“¿Por qué me meteré en este fregao en un día tan chungo? Si va a caer la mundial”

Eso pensaba yo al coger el autobus para el dique. Pero “correr es de cobardes”, así que p’alante. Por fin  nos lazábamos a hacer una actividad fuera del centro. La elección era buena para los dos bachilleratos, el de Ciencias Sociales y el Científico técnico: el Museo del Dique. Un recinto unido a la historia y al desarrollo industrial de la Bahía de Cádiz. El problema es que llovía… y bastante. Sin paraguas y con cámara de vídeo emprendimos esta actividad.

El Dique, la forma en que popularmente llamamos en Cádiz a los Astilleros, es un espacio que forma parte de nuestro paisaje natural, hemos crecido con él,  sus pórticos (junto con las torresde la luz)  son nuestras montañas en un espacio donde no hay elevaciones naturales. Adémás, desde un punto de vista sentimental todos estamos ligados directa o indirectamente a los astilleros: familiares, amigos o conocidos trabajan o han trabajado allí.

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Veintinueve valientes y tres profes (más un chofer) nos dividimos en dos grupillos para visitar unas instalaciones históricas que abarcan desde una capilla neorrománica, neobizantina o neo…lo que sea (lo que se suele llamar eclecticismo) hasta un dique de carena de casi doscientos metros.

La vida se adivina en el ruido de las máquinas que trabajan en la factoría contigua; en el recinto histórico todos son esqueletos y fantasmas: Antonio López y López nos contempla desde su pedestal, Claudio López Bru desde su retrato en el museo y alrededor esqueletos de grúas que un día ayudaron a dar vida a esos gigantes de acero de la Compañía Transatlántica. Al otro lado del dique otros tres fantamas: dos remolcadores y el antiguo vapor del dique, rescatado de su exilio en las Canarias.

El vapor del dique

El museo es verdaderamente interesante, posee una magnífica colección de más de medio millón de placas fotográficas de vidrio, algunas de las cuales, positivadas pueden contemplarse en las salas de exposición del edificio museístico. Siluetas de trabajadores, herramientas, maquetas, planos, semimodelos e incluso cañones y balas de los fuertes sobre los que se levanta este astillero se reaparten por algunas de las salas de exposición.

Traje de buzo

Parecía que la visita iba a ser demasiado rápida, la guía que acompañaba a mi grupo, bastante nerviosa por cierto, se aceleraba excesivamente en sus explicaciones y, lo siento chicos, tuve que interrumpirla e intervenir con explicaciones propias de los temas que estamos viendo o que habíamos visto poco atrás. Se trataba de hacer que la visita durase el tiempo acordado. Bueno, poco a poco,  las aguas se fueron amansando y la visita comenzó a encajar en el programa previsto. El edificio principal del museo se levanta sobre el antíguo edificio de bombas del dique de carena, conserva parte de su estructura original pero su interior trata de recordar a las estructuras navales: acero, remaches, madera…

Después de ver el museo nos dirigimos a la zona donde se levantaban la capilla, los comedores y las aulas de los aprendices. El concepto de industria que tenía Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas, era paternalista, muy propio de su época. El trabajador tenía que vivir prácticamente dentro de la industria, sus hijos se formaban como aprendices dentro de la propia empresa y todos, absolutamente todos debían comulgar con la fe del patrón y para eso había que asistir a misa en la capilla del Dique. Frente a la misma se levanta el monumento al fundado de la empresa familiar Antonio López y López. Aquel joven que emigró de Santander a Cádiz y que se enriqueció en La Habana antes de fundar esta emrpesaimg_3365.

Como decía antes la única palabra válida para efinir esta capilla es ecléctica. Un extraño edificio religioso mezcla de diferentes estilos y en el que, contrariamente a la imagen de tremenda beaterío que tenemos de López Bru, se perciben símbolos masones por diferentes lugares, incluso en los postes de la verja que rodea a la capilla: escuadras y compases por todas partes y coronando el interior  de la capilla el ojo que todo lo ve de Dios… o del patrón.

La vista acababa, la lluvia no. El segundo grupo aun no había terminado en l museo, teníamos que esperarles y allí, en ese excéntrico templo nos refugiamos un rato, observados por Dios o el Patrón. Pocos minutos déspués llegaban hasta nosotros los valientes del segundo grupo Pedro Muriel, Eduardo Bueno y una bulliciosa mezcla de gente de 1º a y b de bachillerato, sin prisas pero sin pausa, y sin correr… que correres de cobardes.

Antes de concluir esta crónica de una mañana de perros en el Museo del Dique quiero dar las gracias a Jose María, Sara (¡recuerdos, compi!) y Cristina, del Museo del Dique. A mis compañeros Eduardo Bueno y Pedro Muriel y, por supuesto, a los veintinueve valientes que no dudaron en ir al dique a pesar de la lluvia. Nos veremos en la próxima.

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