I Guerra Mundial


Antes incluso que el Mein Kampf. Seis años antes de la publicación de la base ideológica del nazismo ya estaban puestas por escritos las principales ideas de Hitler con respecto a los judíos. Estas ideas están en la llamada Carta Geimlich, un documento autógrafo de Adolf Hitler, fechado en 1919 y escrito para Adolf Geimlich, oficial en el Aufklärungskommando, la inteligencia militar en Munich.

Carta Geimlich

En esta carta Hitler habla de la necesidad de un antisemitismo no emocional, sino racional para lo que sería necesario un gobierno implacable. La carta, hallada en 1945, es conocida desde hace muchos años, aunque siempre se dudó de su autenticidad. Hoy  día, tras muchos más análisis documentales se ha admitido su autenticidad. Haciendo un poco de historia contrafactual podríamos preguntarnos ¿cuál habría sido el desarrollo de los Juicios de Nuremberg de haber contado con este documento? Recordemos que no había documento alguno que demostrase que la Solución Final había sido una política de Estado.

Texto en inglés de la Carta Geimlich

Basil Zaharoff

En estos tiempos en que nos declaramos horrorizados por el comercio mundial de armas, ahora que sólo han pasado unos meses desde la aprobación por un tribunal tailandés de la extradición a los EE.UU. de Viktor Bout, también conocido como “el señor de la guerra”, no recordamos que a comienzos del siglo XX hubo alguien bastante peor traficando con armas por todo el mundo: Basil Zaharoff.

También conocido como “el hombre misterioso de Europa” o “la mina de oro del mundo”, llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo en sus tiempos, y eso que en el momento de venir al mundo nada podía augurar un futuro como el suyo. Nacido como Zacharias Basileios, en la ciudad de Mugla, en el antiguo Imperio Otomano, hoy día en la región de Anatolia, en Turquía, en 1849

Durante su infancia fue guía en el barrio de Gálata, en Constantinopla, en aquel entonces el barrio de la prostitución, bombero (pirómano) y cambista (y falsificador) fueron algunas de sus ocupaciones posteriores.

Posteriormente aparece en Londres donde es acusado de ciertas irregularidades en la importación de bienes procedentes de Turquía. A los 24 años está en Atenas donde es recomendado por su amigo el periodista Etienne Skouloudis para ocupar el puesto de representante en Grecia del fabricante de armas sueco Thorsten Nordenfeldt.

Basil Bazaroff (o Zaharoff según Hergé, creador de Tintin)

Trabajando para Nordenfeldt dará sus primeras muestras de diabólico negociante (vamos, un pelotazo). Con la promesa de facilidades de pago, Zaharoff logró vender un submarino los griegos al que la US Navy atribuía “movimientos peligrosos y excéntricos”. Luego convenció a los turcos de la amenaza que suponía para ellos el submarino griego, y les vendió dos unidades. Después, persuadió a los rusos de que en el mar Negro había ahora una grave amenaza, y éstos compraron también dos. Ninguna de estas unidades navales llegó a entrar en batalla. Uno de los submarinos turcos se hundió cuando intentó disparar un torpedo y se desestabilizó durante unas prácticas.

Durante la década de los ochenta intervino para sabotear cualquier demostración de las ametralladoras Maxim ante los principales ejércitos europeos, su intervención fue lo suficientemente decisiva como para forzar a que Hiram Maxim aceptase fusionarse con Nordenfeldt y con Zaharoff como principal agente comercial.

En los años en que Zaharoff saboteaba a Maxim, Isaac Peral diseñaba y construía el primer submarino de la historia que navegó sumergido, con buen gobierno y que disparó torpedos, dentro y fuera del mar. Zaharoff, tuvo conocimiento, con asombrosa rapidez, de los trabajos del joven inventor y oficial de la Armada española. Previamente a la autorización de las obras, ya había inspeccionado en persona, los planos y la memoria que el inventor había entregado al ministerio de Marina español, en las dependencia del propio ministerio. Más adelante, y coincidiendo con la presencia de Isaac Peral en Londres, trató, infructuosamente, de entrevistarse con él. Peral rehusó por dos veces, pero ante la insistencia, accedió a entrevistarse con el dueño, Nordenfelt, quién le propuso asociarse con ellos o que le vendiera, por separado, la patente del servomotor de estabilidad. Isaac Peral rechazó ambas ofertas y firmó, sin saberlo, su sentencia en ese mismo instante.

Sumergible Peral

El inventor español, al igual que Maxim, sufrió cuatro sabotajes durante las pruebas (el primero de ellos, en la prueba previa, en presencia de la jefatura del estado español), pero, Peral, más precavido que el norteamericano, salió airoso de todos ellos. Pese a ello, Zaharoff, consiguió interponerse entre el inventor y su propio gobierno, y obtuvo, al final, un fallo del gobierno español en contra del invento del submarino, con lo que desarmó a España para el conflicto bélico que ya se perfilaba en el horizonte (la Guerra hispano-norteamericana de 1898).

De sus múltiples visitas a España en esos años no sólo obtuvo réditos en su enfrentamiento con Peral, también logró hacerse con una de las mejores fábricas de armas de España la Euskalduna, de Soraluce en Guipuzcoa; firmó numerosos contratos para la venta de armas al gobierno español y estableció una relación amorosa con María del Pilar de Muguiro y Beruete, que le franqueó muchas puertas. Pilar era hija del poderoso banquero Fermín Muguiro, hombre fuerte del régimen y amigo personal del jefe del partido conservador español y sobrina de Segismundo Moret, caudillo del progresismo español y mano derecha del jefe del partido liberal. Desde su recién adquirida empresa de armas española se dedicó a estafar al gobierno español vendiéndole armas inservibles o de escasa utilidad; a continuación vino la Constructora Naval y, poco después, la Sociedad Española de Construcciones Navales, adjudicataria, por parte del Gobierno español, del monopolio de la construcción naval y de todos los astilleros españoles. Este fabuloso negocio era muy sospechoso de prevaricación. Oficiales jurídicos de la Armada española denunciaron al propio gobierno por dos presuntos delitos de prevaricación. El gobierno actuó con especial crueldad contra los oficiales hostiles al decreto: fueron destituidos el Jefe del Estado Mayor Central y el Jefe de la Asesoría Jurídica de la Armada y cientos de oficiales fueron encarcelados y separados del Cuerpo. El poder de Zaharoff sobre España se prolongó hasta su muerte, que coincidió con el comienzo de la Guerra Civil de 1936. Además, como quedó acreditado durante la Comisión Nye del Senado americano de 1934, Zaharoff cobró cuantiosas comisiones en las transacciones que se hicieron entre empresas extranjeras y el gobierno español (por ejemplo, cobró entre un 5 y un 7% de los submarinos americanos vendidos a España, durante todos estos años).

Hacia 1897 la empresa Maxim-Zaharoff se había vuelto un bocado bastante goloso para los grandes fabricantes de armas, quien definitivamente se haría con ella fue la británica Vickers, lo que no supuso, precisamente, la salida de Zaharoff de la misma. El arranque del siglo XX fue el del gran rearme de las grandes potencias y, como no, Vickers y su agente comercial principal, Zaharoff, estaban allí para satisfacer todos sus deseos.

SMS Helgoland, de la Armada Imperial Alemana. Las armadas nacionales fueron el símbolo de la carrera de armamentos en los años previos a la I Guerra Mundial

Vickers Limited proveyó sobre todo a la Royal Navy, pero también a la Marina Imperial Alemana (a través de la empresa Paul von Gontard, controlada en secreto por Vickers), e incluso a la Rusa bastante depauperada tras la derrota frente a los japoneses en 1905. Para vencer el chauvinismo ruso Zaharoff no dudó en crear un complejo industrial-armamentístico, Tsarytsin, para mantener la apariencia de una producción nacional rusa. Al mismo tiempo Zaharoff fue expandiendo sus intereses a otras áreas de negocio, pero ligados de un modo u otro a la fabricación y venta de armas: adquirió la banca Union Parisienne, tradicionalmente ligada a la industria pesada; también logró hacerse con el control del diario Excelsior, partidario del rearme francés de principios de siglo.

Cartel patriótico de la Banque de l'Union Parisienne

Los reconocimientos sociales no tardarían en llegar: obtuvo la Legión de Honor por crear un albergue para marineros jubilados; ascendió hasta oficial de dicha condecoración al crear una cátedra de Aeronáutica (Vickers fabricaba aviones y dirigibles) en la Universidad de París; por fin, el 31 de julio de 1914, día del asesinato de Jean Jaurés (político socialista contrario a la guerra), Raymond Poincaré le concedía el grado de Comandante de la Legión de Honor.

Hacia 1915, después de haber fabricado ingentes cantidades de armamento, Zaharoff mantenía estrechas relaciones con Lloyd George y con Aristide Briand, ambos primeros ministros en sus respectivos países (Gran Bretaña y Francia); su activismo a favor del bando de la Entente durante la I Guerra Mundial llegó al extremos de emprender acciones para forzar la entrada de Grecia en la guerra de parte de los aliados, algo tremendamente complicado teniendo en cuenta que el rey Constantino I de Grecia pertenecía a la familia Hohenzolern, la misma del Kaiser Gullermo II de Alemania. La actitud pasiva del rey griego y su alineamiento pro germánico provocaron un serio enfrentamiento con el primer ministro Eleftherios Venizelos y la salida del país por parte del rey.

Venizelos pasando revista a tropas griegas en el frente macedónico en 1918

La conclusión de la I Guerra Mundial no fue el final de los negocios de Zaharoff, forzó a Venizelos a mantener la lucha contra los turcos con la finalidad de hacerse con una buena porción del extinto Imperio Otomano; sólo la intervención de Francia y Gran Bretaña forzando a la firma del Tratado de Sèvres detuvo esta extemporánea prolongación de la Guerra Mundial. El Tratado era bastante injusto para Turquía, contra él se levantó el movimiento de los Jóvenes Turcos y, sobre todo, el Pasa (comandante) Mustafá Kemal, más conocido como Atatürk.

Ataturk (en el centro)

Derrotado Venizelos por los partidarios del rey aun convenció Zaharoff al rey para que atacase a los turcos e invadiese Anatolia, el ejército griego iba poderosamente armado con material suministrado por Vickers y, por supuesto, Zaharoff. Pero tras provocar grandes matanzas de civiles fueron rechazados y derrotados por el ejército turco comandado por Mustafá Kemal.

Se le acusa de haber provocado la Guerra del Chaco  (y armado a los dos países contendientes) entre Bolivia y Paraguay, un hecho que es recogido en el álbum de Tintin La oreja rota. Uno de los peores y más inútiles conflictos regionales de la Historia Contemporánea.

Bazaroff haciendo negocios

En lo personal, Zaharoff finalmente se casó con su amante la española Maria del Pilar de Muguiro y Beruete, hecho que aguardó durante treinta años hasta que ésta enviudó de su esposo Francisco de Borbón y Borbón, I Duque de Marchena. Logró hacerse con el Casino de Montecarlo haciendo de éste un lugar bastante rentable; finalmente falleció en noviembre de 1936.

Un tipo fascinante, no obstante, me quedó con el speech de Yuri Orlov (Nicholas Cage) en los primeros minutos de El señor de la guerra. [aquí dejo el vídeo]

Casi cien años después aun se desclasifican documentos de la I Guerra Mundial. En días como el de hoy es cuando mejor encajan con la realidad las palabras  de mi profesor José Luis Millán Chivite, cuando nos decía que la Historia Contemporánea está en los periódicos.

Una trinchera en el frente occidental durante la Gran Guerra

En el día de hoy la CIA ha desclasificado tres documentos secretos sobre la I Guerra Mundial, son los documentos más antiguos que conserva esta agencia de inteligencia, resulta cuando menos increible que aun se mantenga el secreto en lo referente a un conflicto que está a punto de cumplir el centenario de su inicio. Sin embargo, aun son más los secretos que todavía se mantienen sobre la II Guerra Mundial, pero esa es ya otra historia.

Noticia completa en el diario El País

Siempre es bueno aportar cuanta más información mejor para aclarar alguna cuestión, en este caso incluyo un link al blog de Walter Oppenheimer en el diario El País, en el que aclara muy bien el origen del uso de las amapolas entre los ingleses en estos primeros días de noviembre.

Oppenblog: Amapolas rojas en el Cenotaph

“Poppies for young men…” 11 del XI de 1918

Amapolas en Flandes

Poppy Day

Amapolas en Flandes

Como todos los años, en los primeros días de noviembre, los británicos comienzan a colocarse una pequeña amapola en su ropa. Una pequeña señal en recuerdo de los veteranos de la I Guerra Mundial (sí, de la primera) y, por extensión una forma de recordar a todos los veteranos. Estamos a muy pocos años de celebrar el centenario de una guerra que aun tiene un tremendo peso específico en la memoria de aquellas naciones que se vieron implicados en la misma.

No hace muchos días escribí en este blog acerca de la finalización del pago de las indemnizaciones de guerra por parte de Alemania, 91 años después del Tratado de Versalles. Se ha escrito muchísimo acerca del impacto psicológico de esta guerra, muchísimos escritores dejaron testimnio de ello: Robert Graves, Erich M. Remarque, Ernst Jünger, J.R.R. Tolkien… Influyó en el arte, buena prueba de ello son el Dadaismo o el Expresionismo alemán.

Boletín DADA

George Grosz: Metrópolis, 1917



En la actualidad algunos escritores, como Ken Follet con su La caída de los gigantes, se han propuesto recuperar este conflicto que tanto marcó a las sociedades europeas que se vieron involucradas en ella, no así a las que permanecieron al margen. Digo esto último tras leer, hace algunos días, un reportaje sobre la estancia de León Trotsky en Cádiz, poco antes del estallido de la Revolución de 1917. Y cómo manifestaba su sorpresa al ver que los periódicos gaditanos no se hacían eco de los acontecimientos que estaban teniendo lugar en Europa en esos momentos, aunque poco después él mismo se había acostumbrado a ese desinterés.

Lo cierto es que ya no queda nadie que viviese aquellos momentos que forjaron el futuro de Europa a sangre y fuego. No quedan veteranos que puedan transmitir personalmente el testimonio del horror, los últimos, ya centenarios, han ido falleciendo en estos años. Un ejemplo es el del último veterano inglés: Harry Patch, a quien dedicaron una canción los miembros del grupo Radiohead

Harry Patch

Harry Patch

I am the only one that got through

The others died where ever they fell

It was an ambush

The came up from all sides

Give your leaders each a gun and then let them fight it out themselves

I’ve seen devils coming up from the ground

I’ve seen hell upon this earth

The next will be chemical but they will never learn

Y el vídeo, como no



 

Firma del Tratado de Versalles

 

El pasado siempre vuelve, la Historia no acabó como afirmaba en 1992 Fukuyama, la Historia vive entre nosotros.  El ejemplo más claro lo tenemos en la prensa de hoy sábado, en la página web del diario El Mundo encontramos un interesante artículo que nos cuenta que hasta este mismo año se han estado pagando las indemnizaciones de guerra por parte de Alemania a Francia que se recogían en el Tratado de Versalles de 1919.

Sirva esta noticia para ilustrar a esos alumnos míos que tanto gustan de preguntar ¿para qué sirve la Historia?

Enlace al artículo completo

Dejo aquí un vídeo poco científico pero muy ilustrativo de ese ignominioso momento de la firma del Tratado de Versalles (por cierto, desconozco su origen, estaría muy agradecido si alguien me lo aclarase).



Hoare (a la derecha) junto a Anthony Eden

Hoare (a la derecha) junto a Anthony Eden

Ultimamente se ha confirmado la vieja sospecha de que en 1917, cuando el futuro caudillo fascista italiano tenía 34 años y trabajaba como periodista, estuvo en nómina de los servicios de espionaje británicos, el MI5. Le pagaban la nada despreciable suma de 100 libras esterlinas a la semana –el equivalente de 6.400 euros actuales–. Estas revelaciones, hechas por el diario británico The Guardian, se basan en la investigación de Peter Martland, de la Universidad de Cambridge. En 1917, durante la I Guerra Mundial, a partir del Tratado de Londres de 1915, Italia fue aliada de Gran Bretaña y Francia. En ese año las tropas de Austria estaban causando serios reveses a las fuerzas italianas. Por ello, la misión de Mussolini era vital para la Entente, tenía que encargarse de hacer propaganda probélica para que su país no se retirara de la contienda. También debía “presionar” a los pacifistas, por medio de grupos de choque formados por veteranos de guerra, para que se abstuvieran de organizar protestas. Había que evitar que el malestar social y las huelgas provocaran el cierre de fábricas en Milán.

Mussolini en sus primeros años de dictador

Mussolini en sus primeros años de dictador

Los pagos a Mussolini eran autorizados por sir Samuel Hoare, parlamentario y hombre del MI5 en Roma, posteriormente fue embajador en España entre 1940 y 1944, (precisamente cuando España pasaba de ser neutral a no beligerante durante la II Guerra Mundial). “Italia era entonces el aliado menos fiable de Gran Bretaña, después de la retirada del conflicto de la Rusia revolucionaria”, sostiene Martland. Hoare, mencionó el reclutamiento de Mussolini en sus memorias, escritas en 1954, sin embargo, hasta ahora no se habían encontrado documentos que revelaran los detalles de los pagos.

Mussolini y Hoare volvieron a contactar en 1935. El ya dictador italiano, con ambiciones coloniales en África, buscó apoyó de nuevo de su viejo conocido británico. Y la gestión surtió efecto. Un pacto franco británico otorgó Abisinia a Italia.

Este post está dedicado a mis alumnas de 1º de bachillerato del IES Cornelio Balbo. Aquí tenéis a vuestra disposición los carteles sufragistas y de la I Guerra Mundial que tanto os han gustado.

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Cuando hablamos de la I Guerra Mundial siempre tendemos a referirnos a la guerra de trincheras, ese momento en que los ejércitos de ambos bandos se estancaron y percibieron que con las armas modernas, cualquier lugar podía ser fácilmente defendido por un puñado de hombres de infantería. Tras la batalla de Aisne en septiembre de 1914, los dos bandos cavaron lo que esencialmente era un par de trincheras desde la frontera suiza hasta el sur del Mar del Norte, en la costa de Bélgica. La guerra de trincheras prevaleció en el Frente Oeste desde el 16 de septiembre de 1914 hasta que los alemanes lanzaron su “Ofensiva de Primavera“, Operación Michael, el 21 de marzo de 1918.

Sin embargo, salvo en películas o documentales, nunca hemos tenido un imagen clara de estos recintos defensivos. Creo que estos dibujos que os incluyo aquí las representan muy en detalle; la explicación está en catalán pero no será muy problemático para entenderla.

Una trinchera de verdad

Una trinchera de verdad

 
Croquis trincheras I

Croquis trincheras I

Croquis trincheras II

Croquis trincheras II

Como os comentaba el otro día en clase, la I Guerra Mundial se caracterizó por ser un conflicto en el que se pusieron en práctica nuevas técnicas y en el que se usaron, por primera vez, “adelantos tecnológicos” convertidos en novedosas armas. Sin emabargo, gracias a un reciente invento: el cinematógrafo de los hermanos Lumière tenemos un testimonio en forma de imágenes en movimiento de aquel triste y cruel conflicto. He escogido algunos vídeos ilustrativos que os incluyo aquí, en este blog. Los más largos los veremos en clase en próximos días.

Este primero se titula “el infierno de Verdún” y es un breve relato en imágenes de la crueldad de esta batalla entre franceses y alemanes a lo largo de casi todo el año de 1916. En ella murieron más  de un cuarto de millón de soldados entre ambos bandos.

Este segundo vídeo muestra, precisamente, las profundas heridas físicas que esta batalla dejó en muchos de sus contendientes. Así como el daño irreparable que supuso para la salud mental de muchos de ellos.

El tercer vídeo muestra una serie de imágenes filmadas en color, un formato cinematográfico que aun tardaría muchos años (más de veinticinco) en hacerse de uso frecuente; lo cual aporta más valor, si cabe, a este vídeo.

El cuarto vídeo recoge otro momento de gran intensidad en la I Guerra Mundial; se trata de la batalla del Somme, también en 1916. Es recordada por ser la batalla más trágica en la historia del ejército británico: sólo en el primer día de combates, el 1 de julio de 1916, murieron más de 19.000 de sus hombres. Este ejercicio táctico destinado a distraer tropas alemanas del frente de Verdún tuvo como consecuencia la muerte de más de un millón de hombres de ambos bandos.

Las nuevas armas y las nuevas formas de hacer la guerra se plasman en este vídeo, donde podemos ver el uso de gases tóxicos en combate y sus consecuencias. El 22 de abril de 1915, las tropas alemanas emplearon gases por priemra vez en la segunda batalla de Ypres, en Bélgica.

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