Ya nos ocurrió en el pasado, en Kosovo. Decidimos apoyar a los albanokosovares de la UCK contra los serbios, porque estos últimos eran los malos. No en vano, Milosevic, presidente de Serbia y Montenegro (lo que quedaba de Yugoslavia entonces), era su líder y nada bueno podíamos esperar de él. El tiempo ha ido dejando claro que los kosovares, o al menos sus líderes, no eran tan “buenos” como los creíamos entonces.

Hashim Thaçi, 1º ministro de Kosovo, con Bernanrd Kouchner entonces Administrador de la ONU para Kosovo, Sir Mike Jackson comandante de la KFOR, Agim Ceku, jefe la UCK y Wesley Clark, comandante de la OTAN, en 1999

Ahora que nos hemos metido de lleno en una nueva guerra (bajo el paraguas de las resoluciones de la ONU) conviene que nos preguntemos si los rebeldes libios son realmente buenos

¿Y si los buenos de Bengasi no son tan buenos? En el blog de Ramón Lobo

Kosovo: gobernantes implicados en el tráfico de órganos, en Red Voltaire