Crítica social


Joseph Conrad

Tengo una debilidad literaria: Joseph Conrad. Lo descubrí cuando empezaba 1º

RMS Titanic

de BUP (más o menos en el Jurásico); empecé con La línea de sombra y seguí con El corazón de las tinieblas… y los que fueron cayendo con los años: Lord Jim, Victoria, Nostromo. Conrad, antes que escritor e inglés fue marino y polaco, vivió los años crepusculares de la navegación comercial a vela, cuando los grandes clippers aun podían competir de igual a igual con los nuevos y poderosos barcos a vapor. Cuando hablaba o escribía de barcos sabía, y muy bien, lo que decía. Además, Conrad fue una especie de voz crítica en su tiempo, especialmente contra los abusos del imperialismo, como demostró sobradamente en Una avanzada del progreso y en la propia El corazón de las tinieblas. No es extraño, pues, que tras el desastre del Titanic, Conrad publicase dos alegatos en forma de libro contra ese desmán del capitalismo más irracional.

Ahora esos dos libros se ponen a nuestro alcance al ser publicados en España, como podéis constatar en el artículo que os enlazo más abajo, Conrad dispara toda su artilería dialéctica y su profesionalidad como marino contra los armadores del trasatlántico y contra los investigadores judiciales del naufragio. Una buena oportunidad de conocer la obra literaria de Conrad, ahora en una faceta algo alejada de sus noveladas, pero claramente vinculada a los temas que trató en las mismas.

El Titanic de Conrad, artículo completo en el diario El Mundo

Definición de democracia

(No me importan nada ni la Junta Electoral ni la incongruente jornada de reflexión”)

Me voy a meter en un jardín, a ver cómo salgo de él.

Este es un blog que tiene una cierta finalidad educativa (al menos lo intento), si no recuerdo mal uno de los objetivos de la educación era (o es) FORMAR CIUDADANOS CRÍTICOS, así que no creo que este post vaya a dejar de tener fines educativos.

Dos reflexiones breves antes de empezar: como dijo Churchill, la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, sin embargo, como todo en esta vida, también es susceptible de mejora.

Creo que ya es hora de que mejoremos nuestra democracia:

  • Fuera los corruptos de las listas electorales
  • Limitación de mandatos
  • Listas abiertas
  • Gestión ciudadana de los presupuestos municipales
  • Elección directa de los alcaldes
  • Política=Servicio público real
  • Reforma de la ley electoral
  • Reforma de la constitución

¡¡Por una democracia real en España, YA!!

Eso, al menos, debieron pensar los productores de Los Simpsons al ver el resultado de la obra que Banksy había hecho para los créditos iniciales de un capítulo de su serie.

Para los legos creo que antes habría que aclarar quién es Banksy, se trata de un artista del graffiti británico del que se desconoce cualquier otro dato sobre su identidad. su obra está considerada entre las mejores del mundo, siendo un artista bastante cotizado hoy día.

Atraídos por el hecho de que un importante artista urbano contemporáneo diseñase algo para su serie, los productores de Los Simpsons aceptaron que Banksy diseñase los créditos iniciales de uno de los capítulos. Y el resultado les debió doler especialmente, ya que en esos créditos iniciales se hacía una más que clara crítica a una de las prácticas habituales de las grandes multinacionales: el Outsourcing o Externalización, ese palabro tan tremendo que hemos visto alguna vez en clase en los últimos temas de Historia del Mundo Contemporáneo (La globalización) o en las clases de Economía.

La práctica que llevan a cabo las grandes corporaciones y las empresas de gran tamaño en un afán de abaratar costes, al desplazar parte o toda la producción a terceros países sonde los costes de mano de obra son más bajos o donde las medidas de control medioambietal están “más relajadas”.

Esa misma práctica levan haciéndola con la popia serie en cuestión: todo el proceso de animación se realiza en Corea del Sur, y ese elemento aparece en un sentido muy crítico en esos casi dos minutos que Banksy ha realizado para la cabecera de mi serie favorita.

 

En ese sentido no es elprimero, ya lo hizo Guy Delisle en su libro Pyongyang, e incluido en la lista de lecturas para clase de los cursos pasados. Delisle pasó algún tiempo en Corea del Norte como supervisor de series de dibujos animados occidentales que se animaban en dicho país.

Creo que lo que han hecho Banksy y, en su momento, Delisle debe hacernos recapacitar y reflexionar sobre esa tremenda práctica de las grandes corporaciones [la externalización] y que algunos hemos sufrido de un modo más o menos directo en nuestras carnes.

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