Maniquíes ataviados como soldados en un ensayo nuclear francés en Argelia

El título de este post es una especia de homenaje a la película de Stanley Kubrick ¿Teléfono rojo?, cuyo subtítulo en inglés es “Cómo aprendí a amar la bomba [nuclear]“. Sin embargo, no creo que sea amor lo que le podemos prefoesar a una bomba nuclear, mucho menos todos aquellos que de un modo u otro se han visto afectados o condicionadas sus vidas por las mismas.

Esta reflexión viene a cuento de las noticias surgidas estos días en torno a las pruebas nucleares francesas en el sur de Argelia y las consecuencias de estos ensayos años después.

Según estas noticias Francia usó a soldados como cobayas en diferentes ensayos nucleares, una práctica en la que no difería de lo hecho por otras potencias nucleares como los EE.UU., China o la URSS, un documento visual de esto que indico lo muestra el vídeo incluido en este post. En el mismo puede verse a tropas chinas avanzando hacia el escenario de una explosión nuclear ataviados con sus uniformes normales y con la única protección de una máscara antigas.

Ensayo nuclear de los EE.UU. en el atolón de Bikini, julio de 1946

El vídeo está extraído de un magnífica película documental que recomiendo a todo el mundo: Trinity: La película de la bomba atómica. En este documental asistimos a una carrera desbocada de explosiones nucleares, de ensayos, de demencia armamentística en general, propia del período de la Guerra Fría y hoy día añorado por algunos estados aspirantes a potencia nuclear como Irán, Corea del Norte

Enlace para ver Trinity online

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